viernes, 21 de septiembre de 2007

DEATH PROOF

Director: Quentin Tarantino
Actores: Kurt Russell, Rosario Dawson, Zoe Bell
Calificación: 7 /10












'Death Proof' es un ejemplo más de la capacidad de Tarantino para transformar materiales de deshecho en estilizados y metalinguísticos divertimentos.

A diferencia de Rodríguez y su 'Planet Terror', Tarantino sí es capaz de trascender la mera fotocopia posmodernista y, como si de un dj cinematográfico se tratara, crear una obra sumamente personal.

Tomando como referencias subgéneros de los 70 como el slasher y las películas de persecuciones de coches, Tarantino exhibe su virtuosismo en la puesta en escena y el montaje (atención a la persecución final), su eficacia en la mezcla de referentes estéticos (musicales y visuales) y en la escritura de diálogos, aunque más flojos de lo habitual.

Sólo hay una pega: el metraje añadido ralentiza mucho el ritmo de la película, sobre todo en su primera parte.

Lo mejor: La habilidad de Tarantino para mezclar materiales diversos sin caer en el pastiche resabiado o en el homenaje cinéfilo-nostálgico.

Lo peor: Los diálogos -por debajo de su nivel habitual- y el exceso de metraje insustancial, añadido para estrenarse en Europa.

Momentazos: La (excelente) persecución final y los (impactantes) asesinatos.

HAIRSPRAY


Director: Adam Shankman
Actores: John Travolta, Queen Latifah, Michelle Pfeiffer
Calificación: 5 /10











Con 'Hairspray' pasa algo muy parecido que con 'Los productores'. Las dos son adaptaciones de musicales de éxitos que a su vez se basan en comedias de culto.

La estrategia es idéntica, y los resultados también. 'Hairspray' mantiene la línea argumental del clásico de Waters, pero resulta mucho más edulcorada y domesticada (aunque el original fuera una de las cintas más "comerciales" del director de Baltimore).

La diferencia más importante es que en el filme de Waters la comedia procedía de ver cómo los inadaptados, la familia gorda y perdedora, cuestionaba los valores de la sociedad que los marginaba.

Aquí, por el contrario, el elemento cómico radica en ver cómo baila una mujer gorda que no es más que un disfraz al servicio de una estrella. Es la distancia que hay entre Divine y Travolta, entre una diva trash y un multimillonario actor de Hollywood. 'Hairspray', versión 2007, no va más allá del musical entretenido y correcto para toda la familia.

Lo mejor: La Pfeiffer haciendo de Velma Von Tussle, los estupendos títulos de crédito del final y algunos números musicales.

Lo peor: La (innecesaria) elección de John Travolta para el papel de Edna Turnblad, incapaz de besar a un hombre ni vestido de mujer.

Momentazo: El arranque de la película, con una de las mejores canciones del filme: 'Good Morning Baltimore'.

jueves, 23 de agosto de 2007

CAÓTICA ANA

Director: Julio Medem
Actores: Manuela Vellés, Charlotte Rampling, Bebe
Calificación: 3 /10











El estreno de 'Caótica Ana' ha confirmado lo que muchos admiradores de Medem ya intuíamos: la carrera del autor de obras maestras como 'Tierra' o 'Los amantes del círculo polar' está en franca decadencia.

'Caótica Ana' es, de largo, su peor película. Un indigesto batiburrillo de espiritualidad new age, burdas metáforas psicoanalíticas (esas "puertas") y simplona denuncia política (la caricatura del "imperialista" político yanqui). Y todo ello (mal) aderezado con una música a medio camino entre el ambient nueva era de Enya y los discos Sacred Spirit de los indios americanos (¿dónde está Alberto Iglesias?).

Los rasgos estilísticos que caracterizan la escritura de Medem permanecen, pero resultan vacíos, casi paródicos, despojados del poderoso lirismo al que nos tenía acostumbrados. La película mantiene el tipo durante la primera hora, siempre con la esperanza de que mejore; pero, cuando la protagonista empieza a abrir sus puertas, el espectador, decepcionado, cierra las suyas.

Lo mejor: La capacidad de Medem para crear imágenes bellas, sugerentes y poéticas, aunque aquí esté a un paso de la autoparodia involuntaria.

Lo peor: La música, lo chusco del retrato de algunos personajes y de las metáforas que utiliza, y lo mal expuestas que están muchas de las ideas.

Momentazo: Ana llegando por mar, en un velero, a Nueva York. Un imagen, esta vez sí, muy poderosa y llena de significado(s).

miércoles, 1 de agosto de 2007

PLANET TERROR

Director: Robert Rodriguez
Actores: Rose McGowan, Marley Shelton, Freddy Rodríguez
Calificación: 5 /10









A diferencia de Tarantino, que es capaz de trascender con su personal mirada los materiales de desecho que utiliza, Robert Rodríguez se queda en 'Planet Terror' con la mera reproducción, con la imitación más o menos irónica -y en muchos casos facilona- de los rasgos de estilo y la materialidad de un tipo de cine de terror barato y casposo.

De esta forma, 'Planet Terror' no es más que una copia resabiada del terror de autocine, con algunos buenos momentos de acción y humor, y una estupenda protagonista (tanto la actriz como el personaje), pero que carece de los encantos de la verdadera exploitation: ingenuidad camp, desaliño formal y narrativo, sexo y violencia gratuita, y humor involuntario.

Lo mejor: La heroína, coja y con una ametralladora como pierna postiza. Todo un hallazgo.

Lo peor: Que no va más allá del juego mimético y cinéfago. Además, como puro entretenimiento gore, tampoco tiene demasiada gracia.

Momentazo: La escena de sexo con la película quemada, que aporta cierta poética formal, y la posterior "elipsis" por culpa del rollo de película perdido.

miércoles, 25 de julio de 2007

EL TIEMPO QUE QUEDA

'El tiempo que queda', vista en el reciente festival de Valladolid, donde se llevó el premio al mejor actor (Melvil Poupaud) y la Espiga de plata (algo así como el segundo premio), fue una ligera decepción para este cronista, tan devoto de este cineasta. Quizá mis expectativas eran demasiado altas. Puede. O quizá Ozon no ha estado a la altura de sus últimas y estupendas películas: 'Swimming pool' y '5 x 2 (cinco veces dos)'. También puede.

'El tiempo que queda' narra la historia de un fotógrafo de moda a quién se le diagnostica un cáncer terminal. A partir de ahí vemos cómo vivirá el protagonista ese 'tiempo que queda', desde la exploración del placer inmediato al ajuste de cuentas con su entorno o la búsqueda de la paz interior. Un argumento que recuerda a la fabulosa 'Vivir', de Kurosawa, (o a las más modernas 'Las noches salvajes' y 'Su hermano') y que Ozon expone con excesiva sensiblería, desajustes rítmicos y torpezas narrativas (los innecesarios, por sentimentaloides, flashbacks de la infancia). A pesar de ello, la película merece la pena por su final y, sobre todo, por la parte donde el protagonista visita a su abuela, interpretada por una espléndida Jeanne Moreau.

Lo mejor: Jeanne Moreau, o la abuela que todos querríamos tener (aunque queramos mucho a la nuestra).

Lo peor: demasiados desajustes de guión y secuencias que no funcionan: los flashbacks, el trío...

Momentazo: El final, tan bello, simbólico y playero como es habitual en Ozon.

VOLANDO VOY

Miguel Albaladejo ha vuelto a demostrar que no es un director acomodaticio. Su voluntad de cambio, de no repetirse película a película, es digna de admiración. Aunque, como en este caso, los resultados no sean demasiados satisfactorios. El director, según sus propias palabras, ha querido hacer 'una película completa con espectáculo, con comedia, intimismo, historia de amor, drama'. Y lo ha conseguido. Lo malo es que la mezcla no ha salido demasiado equilibrada.

'Volando voy' es una película muy irregular, que no funciona como conjunto. Como es habitual es su director, tiene muy buenos momentos de comedia (favorecido por la vis cómica de Fernando tejero y, sobre todo, Mariola Fuentes), y sorprendentes escenas de acción (la persecución por las estrechas calles de Toledo es excelente).

Pero, en cambio, naufraga en los momentos dramáticos por culpa de: 1) unas deficientes interpretaciones, que en algunos casos caen en la caricatura (Álex Casanovas como el Tío Alberto), 2) unos diálogos, sobre todo los recitados por los chicos, que suenan a falso (debería aprender de 'Barrio' o 'El bola'), 3) lo poco verosímil que resultan la mayoría de los momentos más dramáticos de la película (las palizas, por ejemplo) y 4) lo poco sutil de la caracterización psicológica de 'El pera', con esos flashbacks a modo de flashes de las palizas recibidas.

Lo mejor: la ambientación y las persecuciones de coches.

Lo peor: los momentos dramáticos y la interpretación de los chicos. No hay quien se los crea.

Momentazo
1. 'El pera' y su banda perseguidos por la policía por las estrechas e intrincadas calles de Toledo.
2. La celebración, con ecos del neorrealismo italiano, de la comunión de la hermana del protagonista.

BROKEBACK MOUNTAIN

Con 'Brokeback Mountain', Ang Lee demuestra que, en ocasiones, tomar una cierta distancia crítica y emocional sobre el material con el que se está trabajando es la mejor manera de acercarte a él, la mejor opción para ver mas allá, con una mirada de extranjero, de viajero (que no de turista). Y es que, como ya hicieran (o han hecho siempre) cineastas homosexuales con historias sobre heterosexuales (pienso en el alemán y gay Murnau y su maravillosa 'Amanecer', historia de amor hetero en EEUU), ha tenido que ser un director chino y heterosexual quien haya hecho la que, posiblemente, sea la gran película norteamericana de amor gay.

'Brokeback Mountain' lo tiene (casi) todo. Un director inteligente acostumbrado a lidiar con los materiales más diversos ('La tormenta de hielo', 'Sentido y sensibilidad', 'Hulk', 'Tigre y dragón'), dos intérpretes extraordinarios (aunque, de forma injusta, se esté llevando sólo uno de ellos todos los halagos, Heath Ledger) y una historia llena de sensibilidad, ternura y profundidad, con las dosis justas, pero poderosas, de denuncia social.

Un relato de amor imposible, contado en voz baja pero de gran intensidad dramática, dentro de un paisaje lleno de poder metafórico (¿quién no tiene su propio Brokeback Mountain?), que podría haber sido perfecta si, por culpa de un alargamiento de guión (por lo visto el relato en el que está basada se quedaba corto), no acusara una caída en el ritmo, hacia la segunda parte de la película, donde lo poco interesante que se cuenta está unido a una puesta en escena funcional y desabrida, más cercana a un telefilme tipo 'Dallas' que a la gran película que estábamos viendo. Aun así, sin duda, uno de los filmes del año.

Lo mejor de la película
1. Los dos actores. Heath Ledger y Jake Gyllenhaal están sencillamente perfectos.

2. Ang Lee, por demostrar cómo hacer una película de amor homosexual sin caer en estereotipos, corrección política o cursis mariconadas (y pienso en 'Reinas' o 'Tormenta de verano').

Lo peor de la película
Ese bajón que acusa hacia el final de la película, pero que no voy a desvelar por respeto a los que no la han visto.

Momentazo: Todos y cada uno de los que comparten los dos protagonistas en las montañas Brokeback.

MEMORIAS DE UNA GEISHA

Con 'Memorias de una geisha' pasa todo lo contrario que con 'Brokeback Mountain'. Si Ang Lee ha hecho de la necesidad virtud, sacando el mayor partido posible de la distancia física, cultural y emocional que le separaba de la historia que estaba narrando, Rob Marshall ha hecho todo lo contrario, se ha quedado fuera, como un turista en sandalias y calcetines que entra en un parque temático dedicado al folclore japonés.

El director no oculta que sólo está interesado en los elementos decorativos de la historia, un melodrama folletinesco, almibarado como pocos, del que se muestra incapaz de sacar algo parecido a una emoción humana de unos personajes convertidos en simples perchas danzarinas donde colgar lujosos kimonos. El problema es que
'Memorias de una geisha' ni siquiera funciona como puro virtuosismo formalista, como lujoso y pintoresquista envoltorio visual. Su hueco esteticismo es tan hortera como una figurita de Lladró, adornando una historia más falsa que las lentillas azules de la protagonista. Sin duda, uno de los grandes fiascos de la temporada.

Lo mejor: la labor de ambientación. Un trabajo excelente cuyos logros se ven disminuidos por lo inane de la propuesta.

Lo peor: todo lo demás.

Momentazo: El baile bajo la nieve. El único atisbo del talento visual para montar musicales que se supone tiene Rob Marshall.

EL NUEVO MUNDO

Antes de nada dos avisos para que nadie se lleve a engaño. Primero. 'El Nuevo Mundo' no es como nos la están vendiendo, una superproducción épica sobre la historia de amor entre la princesa Pocahontas y el capitán John Smith, una especie de versión con actores de carne y hueso del clásico de Disney. Nada más lejos de la realidad. La nueva película de Terrence Malick son dos horas y media de puro cine de autor de una narrativa no apta para todos los públicos.

Segundo. 'El Nuevo Mundo' es una película imperfecta. ¿Por qué, entonces, quien esto escribe le pone cinco estrellas? Muy sencillo. Porque las dos primeras horas de metraje, hasta que aparece el personaje de Christian Bale y la película se convierte en casi una parodia de si misma, son de tan alto valor cinematográfico, artístico, que me faltan estrellas para poder valorarlo en su justa medida.

Dicho esto, y dejando claro que soy un admirador de la forma de hacer cine de Malick, para algunos demasiado 'arty', 'El Nuevo Mundo' me parece, admitiendo, repito, sus imperfecciones, una de las cumbres del cine de este director, un magistral poema visual capaz de sumergirnos en un estado de éxtasis hipnótico, de alucinación trascendental que, o te fascina dejándote al borde del 'síndrome de Stendhal' o la odias y te lleva al borde de la narcolepsia.

Un proyecto, y eso no admite discusiones, cada vez más difícil de encontrar en el cine de Hollywood desde la muerte de Kubrick. Sólo por eso, merece nuestro aplauso.

Lo mejor: Que le hayan dejado hacerla.

Lo peor: La media hora final. Malick, como es habitual en él, ha montado y remontado la película varias veces, pero esta última parte sigue sin funcionar. Lo que antes era poesía whitmaniana ahora se convierte en lirismo de todo a cien; empalagoso, afectado, cursi.

Momentazo: El comienzo. Sin palabras, acompañado por el 'Das Rheingold' de Wagner y las hermosas imágenes fotografiadas por el nominado al Oscar Emmanuel Lubezki, asistimos al descubrimiento del Nuevo Mundo por parte de los colonos, y de los habitantes del Viejo Mundo por parte de los indígenas.

TRANSAMERICA

Una película como 'Transamerica' la puedes juzgar desde dos puntos de vista: el ético y el estético, el moral y el artístico, por su contenido (eso que se llama mensaje) y por su forma (cómo ese contenido se hace forma por medio de la puesta en escena).

Desde el primer punto de vista, como ya hemos dicho en el apartado 'Lo más gay', la película es ejemplar, necesaria. Un acercamiento tierno y delicado, dramático pero no solemne ni victimista, divertido pero no paródico, a la transexualidad, o, mejor dicho, a un personaje transexual, ya que la película no pretende ser un retrato universal de la transexualidad.

Desde el punto de vista cinematográfico, como producto artístico, la película no sale tan bien parada (tampoco es que salga mal). 'Transamerica' es una entretenida road movie, que se ve con agrado, y se beneficia del gran trabajo de Felicity Huffman, a quien el director confía (con acierto) todo el peso de la película. Pero, salvo por lo insólito del personaje, no deja de ser un convencional filme de carretera, muy previsible y de una estética indie de lo más vista.

Aunque, a su favor, también hay que decir que su apuesta por la sencillez nos ahorra los excesos melodramáticos y sentimentaloides a los que tanto nos tienen acostumbrado este tipo de películas (véase
'Monster'). Sólo por eso ya merece una oportunidad.

Lo mejor: Felicity Huffman. Sale muy buen parada en su interpretación de un personaje que podía haber dado pie a la más excesiva de las caricaturas.

Lo peor: Su poca ambición dramática y estética. Lo que cuenta nos lo han contado ya mil veces y aquí no se hace mejor.

Momentazo: La aparición de Bree en casa de su familia después de su transformación. Da lugar a multitud de situaciones dramáticas, tiernas y divertidas.